El
ojo, por estar expuesto al medio ambiente de forma directa, es uno
de los órganos más frecuentemente afectado por los fenómenos alérgicos,
siendo un blanco fácil de los alergenos (pólenes, pelo de animales,
ácaros del polvo, esporas de hongos, medicamentos, conservantes, tóxicos,
etc). Aproximadamente la mitad de los individuos alérgicos sufren
afectación ocular.
Una reacción alérgica puede afectar a uno o
ambos ojos y causar enrojecimiento y sensación de picor bajo los párpados.
Los síntomas también pueden incluir lagrimeo, sensibilidad a la luz
y sensación de que los párpados están pegados al despertarse por la
mañana.
Pero si la alergia en general
no es igual en todas las personas, lo mismo ocurre a nivel ocular:
La
forma más frecuente y leve de afectación es la conjuntivitis alérgica,
que se asocia con rinitis y que puede ser perenne, si los síntomas
duran todo el año, o estacional, típicamente en la primavera y/o el
otoño. La conjuntivitis papilar gigante aparece en algunos portadores
de lentes de contacto, impidiéndoles su uso. Existen otras formas
de conjuntivitis alérgica como la queratoconjuntivitis vernal o la
queratoconjuntivitis atópica que pueden ocasionar lesiones corneales
permanentes, y su tratamiento es más problemático.
Se
tiene un concepto erróneo al pensar que la alergia ocular no puede
llegar a ser un problema serio que afecte a la visión, por lo que
algunos de estos procesos no se diagnostican correctamente y se utilizan
distintos tratamientos inadecuados que cronifican el proceso. Es por
tanto necesario el examen ocular por parte de un especialista en oftalmología
que, en colaboración con un alergólogo, le orientará sobre el diagnóstico
y el mejor enfoque terapéutico de su caso.
RECOMENDACIONES ÚTILES
En casa:
Evite
el polvo: aspire las habitaciones donde pasa largo tiempo diariamente.
No barra. Aspire o pase un trapo húmedo.
Evite en lo posible,
alfombras, cortinas pesadas, almohadones de
plumas, juguetes de lana o peluches, paredes enteladas o empapeladas.
Son preferibles
las viviendas en zonas soleadas y secas.
No cuelgue posters
en las paredes.
Prefiera las bibliotecas
con puertas de vidrio.
Cierre las ventanas
antes de cortar el césped de su jardín.
Evite los pelos y plumas
de las mascotas.
Evitar gatos,
perros, aves y caballos como mascotas.
No tenga plantas
con flores dentro de la casa.
En dormitorio:
Lave las sábanas al menos una vez por semana y a altas temperaturas
(>60°C).
Airee la cama todos
los días.
No sacuda el colchón,
aspírelo.
Envuelva las almohadas
y el colchón con una funda impermeable a los ácaros.
La ropa:
Prefiera
los materiales sintéticos.
Guarde la ropa en bolsas
de plástico cuando no las utiliza.
Aspire los armarios
regularmente.
Deje la ropa dentro
de los armarios.
De viaje:
Vacaciones
en zonas de montaña, a ser posible a más de 1.000
metros de altura.
Vacaciones en zonas costeras de escasa vegetación.
Evite viajar en primavera
y otoño.
No salga al aire libre
los días de viento.
En caso de hacerlo,
utilice gafas protectoras.
Evite que el aire le
dé directamente en la cara cuando se desplaza
en un medio de transporte.
Lleve siempre
la medicación que su oftalmólogo y alergólogo le
han recomendado.
Generales:
No
se automedique. Pregunte siempre a un médico. Algunos colirios
poseen sustancias que están contraindicadas en pacientes
diabéticos, en niños, en personas con el sistema inmune
deteriorado, etc.
Algunos
colirios poseen corticoides o efedrina.
CONSULTE SIEMPRE
A SU OFTALMÓLOGO. Él es el más indicado para diagnosticar
su problema e indicar un tratamiento adecuado.
