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COORDINADORES: Prof. Dr. Miguel Ángel Teus Dr. José Miguel Román Dra. Ma Teresa Álvarez . ¿Qué son
las cataratas? La catarata
es el enturbiamiento del cristalino, la lente natural que poseemos
en el ojo y que normalmente es claro y transparente. Con el paso del
tiempo, éste se va haciendo opaco, similar a un vidrio empañado o
esmerilado. ¿Cuándo
aparecen? Por
lo general, la catarata suele aparecer entre los 65 y 70 años de edad,
momento desde el cual se empieza a perder agudeza visual. Este tipo
de catarata es la más frecuente, pero también existen otras como la
congénita, propia de los niños y la traumática, producida por algún
accidente. Las cataratas secundarias, son debidas a alteraciones metabólicas
como la diabetes y otras enfermedades. ¿Qué síntomas
aparecen con las cataratas? Sensación
de visión borrosa que aumenta con el tiempo. Menos
frecuentemente puede aparecer mala visión nocturna y disminución de
la calidad de los colores y curiosamente, facilidad para leer sin
gafas cuando previamente eran necesarias (fenómeno de miopización). ¿Cuál
es el tratamiento de las cataratas? En los
primeros periodos del desarrollo de la catarata, es posible mejorar
la visión con gafas. Cuando la catarata invalida la actividad que
la persona realiza diariamente, su principal tratamiento es quirúrgico. En
el Hospital Oftalmológico Internacional de Madrid, el método para
operar la catarata recibe el nombre de facoemulsificación. El cristalino,
la lente transparente del ojo, se va haciendo opaca con la edad,
siendo sustituida por una lente intraocular. Para ello se anestesia
al paciente con gotas (o anestesia local según los casos) y se le
hace una incisión de 2,75 mm introduciendo por ella el facoemulsificador,
instrumento quirúrgico que mediante ultrasonidos deshace y aspira
la catarata. Por una segunda incisión se introduce un instrumento
que ayuda al desprendimiento total de la catarata. Se introduce una
lente intraocular que sustituye al cristalino y, dependiendo de los
casos, se sutura con un punto en la primera incisión, aunque en la
mayoría de los casos no es necesaria la sutura, ya que cicatriza sola. Hoy
en día, la facoemulsificación permite la reincorporación inmediata
de los pacientes a sus actividades cotidianas, no siendo necesario
realizar reposo. El paciente que tenía una visión borrosa, recupera
la visión nítida en cuestión de horas.
Cuando la disminución de visión provocada por la catarata, es capaz de interferir en las actividades habituales del paciente, es el momento de operarlas. Antiguamente las cataratas no se operaban hasta que el paciente estaba prácticamente ciego. Actualmente esta actitud no sólo no tiene sentido, sino que puede conllevar riesgos; la intervención de una catarata muy evolucionada es, en general, más complicada.
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