Nuestros ojos están "diseñados" para ver
de lejos en condiciones normales o de reposo. ¿Cómo vemos entonces
de cerca?. Para ver de cerca lo hacemos involuntariamente por medio
de un músculo que hay dentro del ojo, que cambia la curvatura del
cristalino para enfocar los objetos cercanos.
Este fenómeno se denomina acomodación.
Cuando somos niños, este músculo es muy potente y
nos permite acomodar varias dioptrías.
Esta capacidad se va perdiendo con la edad y desemboca en la presbicia
o vista cansada.
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| Un ojo en reposo (sin "acomodar") forma
la imagen de un punto cercano detrás de la retina |
Al "acomodar", aumenta el grosor, y por tanto la potencia,
del cristalino, con lo cual la imagen va a la retina |
Alrededor
de los 42 años, unas personas antes y otras después, nos damos cuenta
de que las letras empiezan a ser borrosas, a "bailar", se
juntan o nos cansamos al utilizar la vista de cerca y nos duele la
cabeza; todos ellos son síntomas tempranos de la presbicia.
Sorprendentemente, si nos alejamos la lectura o el objeto que estamos
mirando, nos damos cuenta de que vemos más claro y estamos más cómodos.
La presbicia es un fenómeno natural que aparece con la edad y no debe
preocuparnos. Se debe a la menor función del músculo antes mencionado
junto a la menor elasticidad del cristalino. Su solución es sencilla,
el uso de unas gafas de cerca que compensen la falta de acomodación.
La presbicia es progresiva y se estabiliza en unas tres dioptrías,
más o menos a la edad de 60 años.
Varias
operaciones se han ensayado para corregir la presbicia; ninguna, de
momento, lo suficientemente exacta y reproducible. Los últimos avances
son muy prometedores y es de esperar que en un corto período de tiempo
dispongamos de una técnica fiable para solucionar este problema por
el que todos, tarde o temprano, tenemos que pasar y que, de una forma
experimental, hemos conseguido resolver.
